Poesía muerta

images-4

Adorno decía que la poesía no podía existir después de Auschwitz. Supongo creía la barbarie había llegado a tal extremo, que ya nadie podría encontrar belleza en el orbe, pasión por vivir.

Yo pensé que Dios no podía existir después de ver las imagenes abominables en  blanco y negro, la industrialización de la muerte, las montañas de ropa, las calaveras de los obscuros trajes de las SS. La indiferencia del mundo, la felicidad de algunos, la vida cotidiana de años después, la ironía mordaz para la historia que representan los niños palestinos.

El humano llegó a lo más bajo e infame durante su breve historia, después siguieron guerras frías, bombas atomicas, el miedo suministrado en televisores.

Yo sigo dudando sí murió la poesia o la esperanza, lo que no dudo desde que leí a Adorno; es que solo me era posible la poesía en prosa, obscura, melancolíca, angustiada, delirante, la poesía la encontraba en narrar el terror que significa definirse como ser humano.

Desde entonces poesía para mí es:

«Narrar el terror que significa tener ser, lenguaje, razón, decirse humano», parafraseando a Gustavo Adolfo Bécquer y contradiciendo a Adorno:

«la poesía eres tu».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *